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miércoles, 5 de mayo de 2010

Cuestión de dimensiones

Se equivoca el presidente Mújica cuando traza el paralelismo entre los costos políticos que cada gobierno deberá pagar para zanjar el conflicto binacional con Argentina. No es equiparable el cambio de postura uruguayo y la eventual negociación que el gobierno de Fernández de Kirchner hará con los asambleístas de Gualeguaychú.

En el primer caso, era una posición compartida por todo el espectro político (algo bastante particular) y por la mayoría de la sociedad uruguaya. No se debía ceder ante la voluntad del gobierno argentino para que Néstor Kirchner fuera electo secretario de la Unasur a cambio de una negociación con los ambientalistas. Así lo entendió Vázquez, que se mostró siempre abierto a buscar una salida, pero no a votar al ex presidente. Mújica, en cambio, movió ficha.

Por su parte, el gobierno argentino tendrá que tranzar con un grupo de personas que tienen cada vez menos apoyo. Los reclamos de los asambleistas no tienen tanto peso en el resto de la Argentina. Incluso los propios diarios nacionales no le dan tanta bolilla. Basta ver las primeras planas de La Nación o Clarín de la mañana del fallo, no estaban en un primer orden de noticias. Los propios habitantes de Gualeguaychú se muestran cada vez más reacios al corte.

Mújica quedó atado a la buena voluntad de Crisitna Fernández para devolverle el favor que el presidente uruguayo le hizo ayer. Mújica deberá aprender a calibrar en su justa medida sus actos y palabras. La diplomacia no es igual a la filosofía. No es lo mismo ser un libre pensador sin una responsabilidad grande detrás, que ser el presidente de todos los uruguayos.

lunes, 2 de marzo de 2009

Inaudito

Se fueron el párroco Mateo Méndez y Victor Giorgi del Interj y el INAU respectivamente, y desde las filas oficialistas se hacen los sonsos. Parece que nunca escucharon hablar de corrupción en dichas dependencias.

Encima, para la futura directora del INAU, Nora Castro, pareciera que el problema no es la posible existencia de casos de corrupción sino que hay que saber distinguir que la burocracia no es exclusiva del Estado y que también existe en el sector privado. Es hora que la coalición de izquierda le hinque el diente de una vez por todas al problema de los menores y deje las distinciones entre privado y público para los congresos del EP-FA, donde hay más tiempo de venerar a papá estado. Ya es tiempo que el gobierno reconozca que hay parte de responsabilidad de los funcionarios del instituto y que no son ningunos santos. Para lograr una solución es imprescindible la colaboración de los funcionarios pero también estos deberían dejar de lado manejos turbios y el empleo indiscriminado de la violencia.

Por otro lado, la ministra de desarrollo social ve inadecuados los planteos del ex director del Interj, por improcedentes. “No me parece que uno pueda hablar de corrupción en general. Cuando yo detecto un acto de corrupción o más de uno lo que hago es una investigación”, aseguraba Marina Arismendi. He ahí el problema, es no querer reconocer que existen casos de corrupción, en parte porque sería conceder una enorme negligencia por parte del MIDES y también sería tirarse todos los funcionarios del INAU en contra. Una consecuencia que el gobierno nunca quiso asumir y menos ahora en año electoral. “Esto tira una sospecha sobre todos los trabajadores que no me parece justa”, declaraba la ministra.

Visto el tenor de las declaraciones de las autoridades y sumado el poco tiempo que queda de gobierno el panorama no es muy alentador. Se les promete, y se les otorga, aumentos salariales a los funcionarios estatales pero no se les exige mucho a cambio. Eso sí que es diferente que el sector privado, ¿o no diputada?

miércoles, 21 de mayo de 2008

La otra campan(i)a y los pantalones cortitos con un solo tirador

Tiempo sin dedicar unas líneas, pero la verdad es que la actualidad del Uruguay estuvo ( y aún sigue) girando sobre los mismos temas. Tan así que todavía resuenan los pantalones bien puestos de Vázquez y del PE, o la inconstitucionalidad o no del IRPF y en menor medida la otra campan(i)a de Luís Alberto Lacalle que primero se iba a excluir de la política y ahora vuelve al ruedo.

Los consejos de ministros en el interior (que a priori eran una idea interesante) se están transformando de a poco en actos cada vez más proselitistas. Por otro lado, Luís Alberto Lacalle, el candidato que hace la marca personal de Vázquez empieza a dejar las primeras perlas de la campaña hacia el 2009 que ya se perfila. A su retirada del Honorable Directorio del Partido Nacional se suma el reconocimiento hacia algunas medidas tomadas por el partido de gobierno. Una medida hasta ahora casi inédita entre los representantes de la oposición. Ni el Ep-FA-NM... en su momento, ni los partidos tradicionales han sabido hacer una oposición inteligente. Se han dedicado a hacer interpelaciones maratónicas sin sentido alguno con el fin de justificar su rol en el parlamento o actitudes pueriles de negación de leyes y proyectos sin siquiera sentarse a analizar sus contenidos.

No menos infantil fue el intento de retirada de los legisladores oficialistas ayer en la interpelación a los ministros. Siguiendo con el tema y con la linea del juego de niños Vázquez no quiso recibir a Larrañaga, aduciendo que no venía al caso ya que su partido había solicitado a dos ministros que asistieran al parlamento. Hubiera sido mucho más productivo dicha reunión, porque los encuentros entre líderes no son frecuentes y además hubiera sido menos exasperante que la enésima interpelación sin ningún tipo de consecuencias en el parlamento más que la de ver nuevamente las presentaciones power point de Danilo Astori. Una nueva actitud de nene chico de Vázquez (como cuando no asistió a la cumbre de presidentes en Venezuela el año pasado), esta vez hacia el líder del sector mayoritario de la "oposición". ¿Una revancha por las constantes interpelaciones?

Ya estamos en campaña y todos los partidos entraron al ruedo. Astori, que aún no se retiró del ministerio, aprovechó los dictámenes de la Suprema Corte para rectificar el tiro en cuanto al impuesto sobre las pasividades y ahora sube el mínimo no imponible hasta los casi 14200$; los partidos tradicionales intentan abrir lo más posible el paraguas para cubrir lo más posible el espectro e intentan justificar su rol con absurdas interpelaciones. Mientras tanto, los cambios de fondo que precisa el país siguen esperando (¿a la próxima campaña quizás?).

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